Cómo preparar el huerto escolar para el verano
La llegada de las vacaciones plantea uno de los principales retos para la continuidad de un huerto escolar. Antes de cerrar el centro conviene dejar resueltas algunas cuestiones básicas: quién se encargará del riego, con qué frecuencia será necesario hacerlo y qué ocurrirá con los cultivos que sigan produciendo durante los meses de verano.
Las soluciones dependerán de las posibilidades de cada centro. Un sistema de riego por goteo programado, la colaboración del personal del colegio o la organización de turnos voluntarios entre las familias pueden ayudar a mantener el huerto durante las semanas en las que disminuye la actividad.
También es importante preparar el terreno para el comienzo del siguiente curso. Colocar un acolchado de paja u otros restos vegetales ayuda a conservar la humedad y a limitar el crecimiento de plantas adventicias. Además, conviene dejar la compostera preparada, guardar y ordenar las herramientas, etiquetar las semillas y anotar en el cuaderno de campo cómo termina la temporada.
Si el centro cuenta con una comisión ambiental, un grupo responsable del huerto o participa en una red educativa ambiental, este puede ser también un buen momento para dejar organizadas las tareas del curso siguiente.
Una buena planificación antes de las vacaciones facilita que septiembre no empiece de cero.

Dinámica para el aula · Ficha 1. Apreciando tamaños y dimensiones
La cosecha de junio es el mejor material didáctico que va a pasar por el centro en todo el curso, y esta actividad lo aprovecha para trabajar comparación de tamaños con los más pequeños. Se plantea en dos sesiones. La primera, en clase, con la ficha imprimible: parejas de hortalizas de la misma forma pero distinto tamaño a las que hay que asignar el símbolo que corresponda, mayor, menor o igual; después parejas de formas distintas, que es donde empieza lo interesante porque obliga a separar el tamaño de la apariencia; y por último tríos de una misma verdura para rodear la grande, la mediana y la pequeña. Se puede cerrar pidiendo que coloreen de rojo las grandes, de azul las medianas y de amarillo las pequeñas.
La segunda sesión se hace en el huerto, con las plantas ya crecidas o directamente en la recolección, que es cuando se pueden manipular las hortalizas y colocar unas junto a otras. Ahí se lanzan retos: señalar un tomate, explicar qué tamaño se le calcula mirando los de alrededor, y buscar después uno mayor o menor que ese. Cada respuesta abre debate, y el debate es parte de la actividad: se trata de que cada cual argumente lo que opina delante del grupo. Etapa recomendada, segundo ciclo de Infantil y primer ciclo de Primaria; áreas, Matemáticas y Conocimiento del Medio Natural.
> Ficha completa, imprimible y con enlaces de apoyo: Manual de Integración Curricular, págs. 24-28.



